El sol desnuda el
vacío.
Sudan las paredes
heladas.
Tu piel recoge sus
huellas pasadas.
La tibia tarde de un
beso esquivo,
y el tiempo pasando sin pasar
por nuestra boca.
Nace un ocaso,
pequeño y efímero
entre nuestras
pequeñas y entrelazadas sombras.
Timbales,
tambores y primaveras,
ocultos tras el
verano,
de tus tibias
piernas.

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