UN ESPACIO PARA EL ARTE, EN SUS MÚLTIPLES FORMAS...

domingo, 5 de mayo de 2013

Tarde



El sol desnuda el vacío.
Sudan las paredes heladas.
Tu piel recoge sus huellas pasadas.

La tibia tarde de un beso esquivo,
y el tiempo pasando sin pasar
por nuestra boca.
Nace un ocaso, pequeño y efímero
entre nuestras pequeñas y entrelazadas sombras.

Timbales,
tambores y primaveras,
ocultos tras el verano,
de tus tibias piernas.








domingo, 9 de septiembre de 2012

Sólo en sueños

                                  Mi esposa desnuda- Salvador Dalí

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre. 
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,                                     
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

Jaime Sabines

sábado, 29 de octubre de 2011


                                        El Grito - Edvard Munch



Esta bestia que me habita,
emana de mí como el silencio.

Mi soledad
El precio de la libertad
lo he pagado
Sufrido y amado

Mi soledad
Bendición de todos los días
Salgo para volver y buscarla de nuevo

Mi soledad
vacío donde encuentro
la mejor compañía

Soledad, aquella bestia que nos habita
y a la vez, nos hace Dioses.

Morane

viernes, 21 de octubre de 2011

Tengo Hambre de vida


                                                    Autoretrato de Frida Kahlo

Tengo hambre de vida
de mundo
salir y recorrer el camino descalza

Tengo ganas de tocar el pasto fresco
juntar mis manos para recoger la arena
-del desierto-
tengo ganas de acariciar el viento con mi piel
y rozar el dorado maizal con mis ojos

Tengo hambre de mundo, de tierra
viajar errante donde me lleve la vida
tengo hambre de girar incesante
sobre el gigante azul donde soñamos

Tengo ganas de mordisquear la noche
y beberme el día
sofocarme con los cuentos y culturas
lanzarme al abismo imaginario del misterio
enroscando mi alma en sus enérgicas preguntas.

Tengo hambre de mundo, de vida
nadar por el oceano del silencio
salir en un grito estallando las sombras
rompiendo el aliento de los dioses con los brazos

Tengo ganas y anhelos
tengo el azul del mar y el cielo
y el marrón de la arcilla y el barro
y el rojo de la sangre y el deseo
y el dorado de la luz
y el negro de la noche
y el blanco de las estrellas

Tengo hambre de mundo
tengo hambre de tu cuerpo
tengo hambre de libertad
de vida y misterio.


Morane.

domingo, 6 de febrero de 2011

Frente al mar



La gran ola de Kanagawa -  Katsushika Hokusai (Ilustración)

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
"Piedad, piedad para el que más ofenda".

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.

Alfonsina Storni